Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.
Quino
15 jun 2009
El Voto de las almas bellas
Y después están los votos de los que quiero ocuparme en esta ocasión: el voto de las almas bellas. Se trata de votantes bien intencionados con quienes imaginamos mundos parecidos. Quieren lo mejor para sí y para sus semejantes, pero padecen de una crónica aversión para repasar y comprender la historia y les cuesta entender la dimensión de la política. Tienen poca idea de porqué la mayoría del electorado no los acompaña. Tienden a suponer, aunque no lo dicen, que es por mera necedad. Al fin de cuentas, un país tan lindo como el que ellos imaginan, ¿por qué no se suman los más, los objetivamente interesados? Algunos suelen diagnosticar que “carecen de conciencia”. Allá ellos, se dicen, poco importa, pero mi voto de alma bella enfila a reunirme con todos los que quieren para ahora un mundo mejor. Las almas bellas no son demasiadas. Pero tampoco son un puñado insignificante. Y tienden a agruparse en dos variantes.
Están los perseverantes abonados a micro emprendimientos (aunque sus concurrencias suelen renovarse según pasan los años) de quienes me he ocupado en otras oportunidades. Y están los más románticos y menos doctrinarios, que sinceramente sufren con los más postergados de la tierra y por los daños que se le causan a diario al planeta. Son sensibles a los vuelos retóricos y, en general, aceptan que su postura conjuga la política con la poesía. Silvio Rodríguez escribió una hermosa canción en su juventud, dedicada al Che, que aún se esforzaba en Cuba por conmover la economía de la isla. “Si el poeta eres tú”, decía el estribillo. Claro, a Fidel no le hubiera cuadrado una canción de este tenor. Era quien había armado las alianzas con hasta el último liberal que se oponía a Batista. Y hasta les había otorgado en un primer momento la presidencia de la república y el cargo de primer ministro, ni más ni menos. A pesar de que el Ejército Rebelde era dueño y señor de la isla. Y los señores Urrutia y Miró Cardona recién dejaron sus cargos cuando las mayorías salieron a la calle para exigirlo. Los poetas son imprescindibles en todos los espacios, pero para que el amasijo sea consistente debe nutrirse con lo que existe, y para que fragüe, los que van al frente tienen que saber caminar largas marchas por el barro. La poesía, como el cine y la plástica, estimulan el espíritu, y sin ella ninguna misión noble podría llevarse a cabo. Pero las leyes de la política son diferentes.
Un excelente analista y politólogo, Ezequiel Meler, decía hace poco en su blog Pre-textos, polemizando con un alma bella, más de la estirpe de los doctrinarios: “Siempre hay conciencia de clase. El tema es reconocer cómo se compone, qué determinantes históricos y culturales la integran, cuál es su sentido y dirección, si sirve a los fines políticos que nos proponemos, etc. La conciencia de clase puede no ser revolucionaria, puede no ser socialista, pero siempre es algo. De ese ‘algo’ parte el trabajo político, el tuyo y el mío”.
Y ésta es la cuestión. Tanto para los doctrinarios como para los poéticos. Si las almas bellas se interesaran por esta trama, descubrirían que un genial observador de nuestro mundo, Antonio Gramsci, diseñó con maestría la índole de los escenarios en los que transcurre la política. ¿Cómo articular con los más un espacio que pueda efectivamente disputar el territorio a los de arriba? La manera no puede provenir de mis sueños y aspiraciones. Ni provenir de rígidos principios. Tendrá que nutrirse de los complejos y contradictorios entrelazamientos que las mayorías han conjugado para negociar condiciones de vida que suponen mínimamente aceptables en el marco de ciertas condiciones. Las mayorías son portadoras de una vasta sabiduría que recorre generaciones y continentes. Y no son poéticas ni aventuradas. Pero son los protagonistas. Los protagonistas de la política y de los cambios posibles. A veces pueden equivocarse en toda la línea. Pero sólo desde su experiencia puede buscarse un nuevo camino.
En nuestros días, uno de los reclamos más persistentes de las almas bellas se relaciona con la opción de Kirchner por disputar y obtener la jefatura del Partido Justicialista. Se “pejotizó”, dicen, en una antojadiza y burda simplificación. La realidad es otra. Consiguió convocar a lo mejor que convivía en esta contradictoria conjunción, mezclada con oportunistas diversos y personajes que, tarde o temprano, se marchan para otras tiendas sin que nadie los eche con un úkase burocrático. No estamos hablando de un armado de ocasión, como existe en otras latitudes. Aquí se trata de un conglomerado con mística y largos años de persecución. Se trata nada menos que de un movimiento del que se dice que, sin él, no se puede gobernar. Los K, viniendo de la nada, disputaron en el territorio más temido, la provincia de Buenos Aires. Y ganaron. Viniendo de ese movimiento pretenden que quienes se abroquelaron en sus filas, aunque más no sea por mera autodefensa, cimentada en el número y la unidad, se sumen ahora a este nuevo curso que ha despuntado en toda América latina. Con sus tiempos, que no son los de los jóvenes leídos. Y es por esto, como es notorio, que la derecha se desvive por recomponer un armado que cuente con la suficiente presencia del mismo tronco por que también saben que sin esta vertiente no pueden recuperar la iniciativa. Hay razones de la historia que nos lo explican. No puede dilucidarse el tema en pocas palabras. Pero baste señalar que el movimiento se gestó y perduró porque lo que obtuvieron sus protagonistas fue consistente. Aunque haya supuesto una delegación en mandos que querían asegurarse que no se pasaría de ciertos límites. Si pretendemos convocar y hacer confluir otras vertientes, lo que es indispensable, pongamos manos a la obra despojándonos de devaneos por figurar en la cartelera y valorando lo que ya se ha producido.
Hoy, como nunca, las opciones son claras. O se es protagonista con las mayorías consolidando el curso que se ha abierto o se persiste en los antiguos cenáculos que rondan el 1 por ciento en algunos distritos o, a lo sumo, en la variante nutrida en fantasías de celuloide que se conforma con contar con alguna presencia tan solo en la ciudad que siempre ha sido esquiva a las mayorías, con incesantes reclamos por todo lo que resta por hacer.
En las filas de la restauración conservadora algunas cosas están fuera de discusión. Ya lo han dicho muchos. Y las almas bellas deberían reparar en este señalamiento. Si la derecha clama en todos los tonos contra este Gobierno, es porque algo que no es superficial está ocurriendo. ¿Por qué insistir en solazar el espíritu tan lejos de los cursos de la historia? La belleza de las almas también puede nutrirse del temple que supone cerrarle el paso a la contraofensiva conservadora y buscar los rumbos que permitan profundizar en un camino que no es transitable si no se cuenta con el calor y la presencia de los que son más y menos tienen. No sólo está en juego nuestro destino. También el de los demás pueblos del continente. Y como decía el poeta uruguayo tan sensible a las mayorías que estamos recordando: en la calle, codo con codo, somos más.
Por Mario Toer
Profesor titular de Política Latinoamericana en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
1 dic 2008
Concepción subdesarrollada
En 1991, el presidente Bush (padre) viajó a Japón acompañado por una comitiva de grandes empresarios automotores norteamericanos, preocupados por la agresiva competencia de las firmas niponas. En un ágape, un empresario japonés señaló una diferencia entre las prácticas empresariales norteamericanas y japonesas: “Cuando una empresa suya anda mal, lo primero que ustedes hacen es despedir trabajadores; cuando una empresa nuestra anda mal, al primero que despedimos es al gerente”. Es toda una concepción de la organización empresaria, y de cómo deberían enfrentarse los problemas de competitividad: cambiando el enfoque conceptual y eventualmente a su portador.
¿Por qué lo primero y único que hay que hacer es despedir trabajadores? ¿Por qué la principal medida que se le reclama al Gobierno es devaluar la moneda? Quizá la respuesta se encuentre en un discurso de Anders Sundström, ex ministro de Industria de Suecia: “En el debate político, nosotros (los suecos) estamos enfrentados a dos opciones. La primera opción está basada en desenvolverse hacia una economía basada en bajos salarios y una moneda devaluada. Simplemente, el trabajo es abaratado. La otra implica basar la producción en trabajadores altamente capacitados, desarrollo continuo de nuevas tecnologías, renovación de productos y alto valor agregado. El trabajo puede entonces ser mejor pagado gracias al mayor valor agregado. Estas son las opciones, no hay un tercer camino”. Es pertinente preguntarse sobre por cuál sendero de los mencionados por el funcionario sueco avanza la industria argentina, dado que parece reaccionar frente a un escenario más complejo recurriendo al expediente más degradante de la vida social: el desempleo. ¿No hay ninguna otra idea? ¿Qué destino tuvieron las notables ganancias manufactureras del último quinquenio? ¿No hubo inversión, mejoramiento técnico, aumento de la competitividad? Si la respuesta es no, cabe llegar a la conclusión de que nunca habrá en la Argentina condiciones “propicias” para que los empresarios inviertan en serio. Si la respuesta es sí, entonces recurrir al despido revela una concepción subdesarrollada de las relaciones laborales y de la forma de lograr competitividad (muy lejana de las visiones de japoneses y suecos, por supuesto).
Si el modelo empresarial argentino –al menos en sus relaciones laborales– es el norteamericano, conviene recordar que el gigante automotor General Motors, empresa emblemática de la industria norteamericana, está reclamando dramáticamente 10 mil millones de dólares a su gobierno para llegar a fin de año. Esa misma empresa es una de las que acompañó a Bush a Japón hace 17 años para obtener prebendas, aprovechando la presión “política” de su gobierno sobre los japoneses.
Desde 2002, los industriales gozaron de amplísimos beneficios cambiarios, bajos costos salariales en dólares, tarifas energéticas y de combustibles subsidiadas, protecciones en el comercio administrado con Brasil, etcétera. Cuando despuntó un modesto proceso de recomposición del empleo y el salario, la reacción empresaria generalizada fue la remarcación masiva de precios, la inflación, con lo cual degradaron el basamento de su competitividad externa, el tipo de cambio. A pesar de todos los beneficios recibidos en estos años, la representación empresaria industrial, la UIA, no se sintió motivada a defender el modelo en el que florecían sus representados, ni frente al embate de los propietarios rurales, ni frente al descontento de los financistas por el negocio perdido de las jubilaciones. Pareciera que la solidaridad antiestatal, de cuño neoliberal, es más importante para ciertos industriales que la defensa de su actividad específica. La falta de ideas, el conservadurismo y la ausencia de compromiso con el desarrollo económico y social volvieron a manifestarse ante la sombra de la crisis global. En 1986, el entonces presidente Alfonsín, consciente de que los recursos fiscales que antes impulsaban el desarrollo estaban ahora dedicados a pagar la deuda externa, acuñó la expresión “privatización del crecimiento” para graficar el traspaso simbólico del liderazgo económico hacia el sector privado; 22 años después, el liderazgo para el desarrollo, dadas las ideas y los comportamientos prevalecientes en el sector empresario privado, parece continuar vacante.
Por Ricardo Aronskind
Economista Universidad Nacional General Sarmiento.
Pag/12-01/12/08
28 jul 2008
Qué país
Lo que pasó el jueves no pasa en absolutamente ningún lugar de este mundo. Es válido empezar por ahí, porque sirve de referencia para el análisis global.
Eduardo Aliverti (Página 12 – 21.07.2008)
24 abr 2008
El Mate
El mate es una infusión que se puede tomar dulce o amargo, en cualquier momento del día, en cualquier lado, el campo o la ciudad, solo o en compañía, ya sea de otras personas o de algo para comer. Puede ser como desayuno o merienda, media mañana o media tarde, mientras se ve tele, o se lee o se está estudiando, o trabajando, charlando con alguien o simplemente en un momento de meditación
9 dic 2007
El tango
El día 11 de diciembre se festeja el Día Nacional del Tango, desde el año 1977, instaurado por iniciativa del poeta Ben Molar, en conmemoración de las fechas del nacimiento de Carlos Gardel en 1890 (La voz) y Julio de Caro en 1899 ( la musica).
El pan dulce y la sidra
Según parece la formula tan argentina de pan dulce y sidra no responde a ningún legado europeo, sino que, por el contrario, es una costumbre nacional surgida para Navidad y Año Nuevo de 1947, cuando Juan D. Perón busco la forma de llevar la asistencia social del estado a los hogares más humildes. Fue así que decidió tomar el típico panettone o pan dulce italiano y la sidra, bebida muy usual entre los españoles, para regalarlos a través del Programa de Ayuda Social en las fiestas navideñas. Ambos productos eran ya consumidos por las dos colectividades de mayor abundancia en la Argentina pero se suscribían a las clases más pudientes.
Esta practica gubernamental, que duro hasta 1954, se popularizo y termino dando forma a una nueva tradición.
Fue así que el crisol de razas bebe sidra y come pan dulce para las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Luego esa costumbre se propago a naciones vecinas (Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile) de gran aporte inmigratorio a la Argentina.
10 nov 2007
Qué es la Coalición Cívica?
La Coalición Cívica es un espacio plural de participación y consenso constituido por agrupaciones y ciudadanos que dentro de una diversidad de ideas coincidimos en nuestros Principios: República, Ética y Distribución del Ingreso."
www.coalicioncivica.org.ar
La union civica radical
UNIÓN, quiere decir organización, disciplina, jerarquía, concordia y solidaridad.
Las veinte verdades peronistas
2. El Peronismo es esencialmente popular. Todo circulo político es antipopular, y por lo tanto, no es peronista.
3. El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un circulo, o a un caudillo, lo es sólo de nombre.
4. No existe para el Peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
5. En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
6. Para un Peronista de bien, no puede haber nada mejor que otro Peronista.
7. Ningún Peronista debe sentirse mas de lo que es, ni menos de lo que debe ser. Cuando un Peronista comienza a sentirse mas de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
8. En la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, despues el Movimiento, y luego los Hombres.
9. La política no es para nosotros un fin, sino solo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.
10. Los dos brazos del Peronismo son la Justicia Social y la Ayuda Social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor.
11. El Peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes pero no mártires.
12. En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
13. Un gobierno sin doctrina es un cuerpo si alma. Por eso el Peronismo tiene su propia doctrina política, ecónomica y social: el Justicialismo.
14. El Justicialismo es una nueva filosofía de vida simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente popular.
15. Como doctrina politica, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con la comunidad.
16. Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economia social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.
17. Como doctrina social, el Justicialismo realiza la Justicia Social, que da a cada persona su derecho en función social.
18. Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre, y políticamente soberama.
19. Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
20. En esta tierra lo mejor que tenemos es el Pueblo."
(De la pag.www.galeon.com)
Argentina: el origen del nombre
Aunque desde las épocas de Pedro de Mendoza, se utilizaron los nombres de Gobernación del Río de la Plata y Provincias del Río de la Plata para referirse a la región del Río de la Plata, recien en el año1776 el nombre del territorio se oficializó como Virreinato del Río de la Plata.
El río que da su nombre al virreinato, es el que los portugueses denominaban Rio da Prata a causa de los rumores que postulaban la existencia de metales preciosos, y que finalmente se impuso como Río de la Plata.
La palabra argentina proviene del latín argentum ('plata').
Entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX el poeta Manuel José de Lavardén incluyó el adjetivo "argentina" en su obra, y desde el periódico El Telégrafo Mercantil se expandió el término Argentina como nombre del país, apareciendo en la obra de Vicente López y Planes Triunfo Argentino, así como en el texto del Himno Nacional.
El nombre de Argentina sin embargo, no se utilizó en los comienzos del Estado, figurando en cambio Provincias del Río de la Plata para la Primera Junta; Provincias Unidas del Río de la Plata en 1811 y en la Asamblea de 1813; y Provincias Unidas de Sudamérica para el Congreso de 1816.
El Congreso de 1824 la denominó Provincias Unidas del Río de la Plata en Sudamérica, Nación Argentina, República Argentina y Argentina, en la constitución sancionada el 24 de diciembre de 1826 la Constitución de la República Argentina; aunque por su carácter unitario la Constitución de 1826 nunca entró en vigor, sentó el precedente del término, que aparecería en todos los bocetos subsiguientes.
Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, se emplearon entre otros los nombres de Confederación Argentina, Estados Unidos de la República Argentina, República de la Confederación Argentina y Federación Argentina.
La Constitución de 1853 se sancionó en nombre del pueblo de la Confederación Argentina, pero la Convención Nacional de Santa Fe modificó el texto constitucional promulgándolo el 1º de Octubre de 1860, donde se cambió el término Confederación por Nación, y Provincias Confederadas por Provincias; se agregó además un nuevo artículo, el número 35, que dice: "Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber, Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintos para la designación del gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras Nación Argentina en la formación y sanción de las Leyes".
El 8 de octubre de 1860 en la ciudad de Paraná, el presidente Derqui decretó que "siendo conveniente a este respecto establecer la uniformidad en los actos administrativos, el Gobierno ha venido a acordar que para todos estos actos se use la denominación República Argentina".
Desde 1860 el General Mitre utilizó el nombre de Presidente de la República Argentina, quedando fijado desde entonces definitivamente el nombre con el que se reconocería mundialmente a este país.
( De la pagina www.sitiosargentina.com.ar)
Mas patria sojera...y los cuatro jinetes del Apocalipsis
Del Blog: El galpón del Fafu